lunes, 20 de marzo de 2017

Sueño.

Solo en mi habitación, encerrado en esas cuatro paredes, acostado en esa cama, viviendo esa vida. ¿Que vida? No lo sé. Solo sabía que a esto que todos llamaban “vida” para mí era una mierda, mi vida era una mierda, simple.

Hoy comenzaban las clases, hoy empezaba a cursar mi último año de secundaria. Feliz. Bueno “feliz” de que sea el último año. Ya no aguantaba más ir al colegio, personas falsas, caretas, estupidas, idiotas, etc. Cuestión que nadie era lo que demostraba ser.

Ya en la puerta del colegio, sin ganas de entrar ~como siempre~.
Tocó el timbre, formamos, cantamos la canción a la bandera y cada curso fue a sus respectivos salones.

Me senté atrás de todo, como todos los años. Solo. ¿Que si tenía amigos? Si. Solo uno. Se llama Leo, este repitió de año y sus padres lo cambiaron de colegio. Pase a esto, Pedrito estaba nuevamente solo. ¿Qué más dá? Siempre estaba solo. Mis padres nunca estaban en casa, mi única hermana se fue a vivir a España, a mi mejor amigo casi ni lo veía porque al enterarse sus padres que repitió casi ni lo dejan salir a la calle. Pero bue.

Habían bastantes compañeros nuevos, que era raro que hayan tantos al ser el último año.

Abrí mi carpeta, que por cierto la tenía desde primer año de secundaria, nunca la cambié, no lo veía necesario.
Esta tenía escrito su nombre.. Paula.

Paula: morocha, alta, delgada, ojos marrones, linda, hermosa, buena, dulce, perfecta… Paula.

Recordé cuando ella agarraba mis cosas y en ella ponía su nombre junto a un corazón. Recordé lo lindo que se sentía tenerla cerca, estar con ella, reírse con ella, todo con ella…

Una lágrima rodó por mi rostro. La extrañaba demasiado. La necesitaba conmigo. Necesitaba sus abrazos, su alegría, su sonrisa… esa sonrisa que hacía que mi mal humor se esfume repentinamente, que me sacaba sonrisas.. cuando yo soy un chico que si sonreía lo hacía falsamente. Pero con ella era distinto, con ella mi sonrisa era sincera, porque ella lograba sacarmelas. Solamente ella.

Sequé rápidamente esa lágrima, no quería que nadie me viera así, llorando. No quería que nadie me pregunte que me pasaba, no.

Volví mi vista al profesor, que explicaba cómo sería el tema de los trimestres y blablabla. No me interesaba en lo más mínimo. Solo quería salir de este lugar e irme a mi casa.

Tocó el timbre de salida, al fin libertad.

Caminé hacia mi casa lo más rápido que pude, necesitaba llegar, tirarme a la cama y dormir. Dormir era lo único que hacía, mi mejor pasatiempo, lo mejor que podía hacer para no pensar. Dormir era irme a otra vida en los que no existían los problemas, en esa vida dónde estaba ella, mi amor. En esa vida éramos felices, donde sonreiamos a más no poder, donde nos amabamos sin principio ni final.. Esa vida que era perfecta con el simple hecho que estaba ELLA.


Un nuevo día comenzaba, otro de tanto en esta vida, en la real.
Me puse el uniforme del colegio y me fuí hacia allí.
Entré y comenzó la clase.

Pasaron las horas y el timbre de salido sonó.

Llegue a casa, me tiré en la cama dispuesto a dormir.
Ingresé en un sueño profundo, nuevamente soñando con ella.. Amaba soñarla, me hacía sentirla cerca, que estaba conmigo, que nunca se había ido..
Sentí que golpeaban mi puerta, pero no le di importancia. Escucho que mi madre me grita “Hijo baja, alguien vino a verte”, pero yo seguí soñando..
   
-Basta pedrooo!! deja de hacerme cosquillas bobo!! No me gustan!! Basta por favor que me voy a morir!!!!
-Si te morís, me voy con vos, no te preocupes.
- Reí - que loquito que sos! Te amo.
-Yo también, mucho.


Nos quedamos dormidos, abrazados..

Sentía que esa dulce voz me llamaba..
Pedro! Pedro! Hey! Pepeeeee Pepitoooo!! Despertate dale!!!

Pero esto ya no estaba soñandolo, era su voz, si, pero la estaba escuchando y no era un sueño. ¿No era un sueño?

Abrí mis ojos, estos se cristalizaron de inmediatamente al ver a la persona que estaba viendo. No podía ser, debo estar soñando despierto -pensé- Pero no! Ella estaba acá! Frente a mi!
Mis lágrimas empezaron a caer como cataratas en mi rostro. En su rostro pasaba lo mismo. La abracé a más no poder, los dos llorabamos, los dos estábamos felices. Tanto tiempo soñé con este momento, tantas veces lo creí imposible.. Hoy, ahora, en este preciso instante ese sueño se estaba haciendo realidad, la estaba abrazando, por fin la tenía en mis brazos, por fin juntos, otra vez…

-Decime que esto no es otro de mis sueños! Por favor!!.- Dije aún llorando. Tocando su rostro, para confirmar que esto era real.
- No, no es un sueño! Estoy acá mi amor, estoy acá!!.- dijo secando mis lágrimas.
- No lo puedo creer, tantas veces te soñé, soñé con este momento tanto tiempo mi amor, estás acá!!
- Si! Pero…- dijo agachando su cabeza.
- ¿Pero?
- Yo… me tengo que ir.
- ¿Que? No, vos te quedas! No te vas a ir a ningún lado.
- Por favor Pedro no me la compliques.
- Entonces para que mierda viniste! ¿PARA QUE?
- Perdón, perdóname por favor. Pero me tengo que ir.- dijo esto y se fué llorando. Yo me quedé parado, sin reacción pero con miles de preguntas.
¿Era ella en verdad o era otro más de mis estúpidos sueños? Claro que era un sueño. Un sueño que creí que se hizo realidad. Pero… ¿Como lo creí posible cuando la realidad es que eso era absolutamente imposible? Ella ya no estaba.

Y si… fue solo un sueño.

Desperté con suaves besos en mi mejilla, besos en toda mi rostro. No podía despertarme, no podía abrir mis ojos y ver quién era esa persona que me daba besos..
Escucho la voz de una nena, esta susurraba en mi oído “Papito despertate por favor, por favor Papito” y se la escuchaba triste, muy triste.

¿Estaba comenzando otro sueño? No, no, no. Basta Pedro. Te despertas.

Abrí mis ojos.. estaba solo en una habitación blanca de cuatro paredes, tenía colocado un suero y un yeso en mi pierna… ¿Que? No entendía. Me estaba volviendo loco. MUY. Necesitaba un psicólogo urgente. Desde que la perdí estoy loco.

Abren la puerta de la habitación, entra un médico, y luego este llamó a otros más, empezaron a hacerme unas cuantas cosas y yo no entendía que era lo que realmente estaba pasando. Cuándo terminaron, uno me preguntó cómo me sentía y le dije que bien, pero que no entendía que hacía yo en este lugar.
Me explicó que tuve un accidente con el auto, que estaba acá desde hace un mes y medio, que recién hoy despertaba. En eso dijo “tu hija y tu mujer están bien, ellas no sintieron tanto el impacto como vos, solo tenían algunas lastimaduras, nada grave”. ¿Mi hija y mi mujer? ¿Eh? ¿Tenía un hija y una mujer?
El médico seguía hablando pero dejé de prestarle atención cuando habló de mi supuesta familia. ¿Tenía una familia?
-¿Le puedo hacer una pregunta?.- le dije, necesitaba sacarme la duda.
- Si, claro.
- ¿Esto es real? ¿Esto no es un sueño? Porque desde hace tiempo que vengo soñando cosas…. Bueno, cosas.
- Mira Pedro, todo esto es real. Hace un mes y medio que estás en coma. Tu inconsciente permanece despierto, que es ahí donde los sueños y el inconsciente se conectan. Por ejemplo, si soñamos algo que nos afecta emocionalmente, esto puede afectar tu comportamiento una vez despierto, lo que significa que indirectamente tus sueños tuvieron efecto en tu inconsciente. ¿Entendió más o menos?
- Ahh, sisi. ¿Y puede ser que no me acuerde nada de lo que pasó?
- Si, todo puede ser. Estuviste dormido casi dos meses, de a poco vas a ir recordando las cosas. Esto no quiere decir que tuviste una pérdida de memoria, solo que de a poco tu cerebro va “acomodándose".
- Entendido, gracias doctor.
- No hay de qué. Ahora le aviso a su mujer y a su hija que pasen a verlo.- Y otra vez a la misma pregunta.. ¿Mi mujer y mi hija?
Siento que la puerta se abre y entra una nena muy hermosa, corriendo hacía mí, gritándome “Papitooooo!"
Y detrás, entra ella. Paula. MI Paula. Ella estaba acá, conmigo. Nunca se había ido, nunca me había dejado solo en esta tierra. Nunca se fué.
Todo había sido efecto de este maldito accidente, que provocó este horrible sueño, en el estaba solo en este mundo, en él que creí que la perdí físicamente para siempre, pero no. Nada de eso fué real.

Tenía una hija de tres años hermosa y otro en camino, ella estaba de cinco meses, el bebé en ese accidente se salvó de milagro. Yo sólo fui el afectado, el que recibió la peor parte. Pero daba gracias que me haya tocado a mí y no a ella, ahí si que no hubiese sido un sueño.

Nos fundimos en un abrazo los tres.
Mis lágrimas caían como cataratas. Por fin pude sentir su abrazo, el más real y puro de todos.

“Dormir era irme a otra vida, en los que no existían los problemas, en esa vida dónde estaba ella, mi amor. En esa vida éramos felices, donde soreiamos a más no poder, donde nos amabamos sin principio ni final.. Esa vida que era perfecta con el simple hecho que estaba ELLA.”

Y eso que en un momento soñé, es lo que en realidad era.. No existían los problemas, (sacando mi pierna rota) en esta vida estaba ella, en esta vida SOMOS felices, donde nos amamos sin principio ni final. En esta vida que es perfecta con el simple hecho que esté ella.

Porque​ si, todo fue un sueño, un sueño en el que me di cuenta que sin Paula la vida no tendría sentido seguir viviendola.


                FIN.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario